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  • Ana Diéguez Aguilar

Mis facultades obedecen a mi alma


La Chana fue una de las bailaoras más populares del mundo, hasta que un día, cuando ella estaba en la cima del éxito, se le encerró y se le privó de la libertad de seguir mostrando al público, lo que su alma vino a hacer en esta vida.

En el documental sobre su obra, ella explica de una manera extraordinaria ese momento en el que reconoce su talento, "el compás", algo que ella lleva dentro, innato, su don. La Chana confía plenamente en él y esa seguridad le permite subir a los escenarios para compartir lo que su alma ha venido a regalarnos. Lo describe como algo mágico, un mundo de brillo, de luz, de color, en el que ella solo tiene que poner su talento al servicio de los demás.

A pesar de sentirse reprimida por un compañero muerto de miedo por su grandeza, que la hirió física y emocionalmente, la Chana no dejó de volar, pero su jaula ya era demasiado pequeña y oscura, para que ese talento pudiera ser compartido y admirado por los demás, y cuando más tarde pudo liberarse de ese "gitano malo", como ella le llama, su fuerza ya era descomunal.

Bendita seas bailaora, que confiaste en tus talentos, que los dejaste a cargo de tu alma, que los compartiste con el mundo y que, a día de hoy, eres capaz de sentarte en una silla y mostrarle al público, lo que tus sentidos aun son capaces de hacer.

Uno de mis deseos para esta entrada de año, es que cada uno de nosotros sea capaz de reconocer sus talentos, sus dones y que pueda vencer los miedos, abrir la puerta de la jaula, encender su propia luz y dejar a su alma que guíe su camino. Que nadie se vea deslumbrado por la luz del otro. Nos educaron para competir, pero os voy a contar un secreto: hay suficiente para todos, aunque no hay amor suficiente en el mundo para llenar el corazón del que no se ama primero.

Feliz entrada de año queridos!!!


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